¿CUAL ES SU CAUSA?
"Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre?"El hambreLibro de Martín Caparrós
El hambre aguda o la inanición aparecen a menudo en las pantallas de televisión: madres hambrientas demasiado débiles para amamantar a sus hijos debido a la sequía que azotó Etiopía, refugiados de la guerra en Siria haciendo largas colas para recibir sus raciones de alimentos, helicópteros transportando galletas con alto contenido energético para las víctimas del terremoto en Haití o Pakistán.
Nosotros sentimos realmente hambre; ¿hemos sufrido alguna vez de inanicion?.En lo que a nosotros respecta no sabemos a ciencia cierta que se siente no tener comida, Aunque tambien el tiempo y la vida es impredecible y el futuro es incierto,en cualquier momento nos podria llegar a pasar algo como algun fenomeno natural y no somos capaces de controlaro.
El hambre también debilita el sistema inmune. Privados de la nutrición adecuada, los niños con hambre son especialmente vulnerables y se vuelven demasiado débiles como para luchar contra la enfermedad y pueden morir por infecciones comunes como el sarampión y la diarrea. Cada año, casi 7 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años; la desnutrición es un factor clave en más de un tercio de estas muertes (fuente: Niveles y Tendencias de la Mortalidad Infantil, IGME, 2012)
A lo largo de nuestra vida encontramos a muchas personas que se hacen ejemplo de el hambre y de la pobreza extrema que se encentra en el muundo y mas alla de lo lejano podemos poner como punto nuestro pais, la extrema pobreza en lugares como la guajira eso es un claro ejemplo
El mundo produce lo suficiente para alimentar a toda la población mundial de 7 mil millones de personas. Sin embargo, no de cada ocho personas en el planeta va a la cama con hambre cada noche. En algunos países, uno de cada tres niños está bajo de peso. ¿Por qué existe el hambre?
La trampa de la pobrezaLa gente que vive en situación de pobreza generalmente no puede costearse comida nutritiva para ellos ni sus familias. Esta situación los vuelve más débiles y menos capaces de ganar el dinero que los hubiese ayudado a escapar de la pobreza y el hambre. Esto no es solo un problema del día a día: cuando los niños sufren de desnutrición crónica, esto puede afectar sus futuros ingresos, condenándolos a una vida de pobreza y hambre
En países en vías de desarrollo, normalmente los agricultores no pueden costear las semillas, lo cual trae como consecuencia el no poder plantar los sembradíos que hubiesen provisto a sus familias de alimento. En algunos casos, ellos deben cultivar sin las herramientas ni fertilizantes necesarios. Otros no cuentan con tierra, agua o educación. En resumen, los pobres sufren de hambre y, al mismo tiempo, el hambre es lo que los mantiene en la pobreza.
Falta de inversión agrícola
Muchos países en vías de desarrollo carecen de una buena infraestructura agrícola, como lo son un buen sistema vial, silos e irrigación. Esto trae como resultado un alto precio en el transporte, falta de instalaciones de almacenamiento y suministro de agua intermitente. Todo esto conspira en contra de las cosechas y el acceso al alimento.
Muchos países en vías de desarrollo carecen de una buena infraestructura agrícola, como lo son un buen sistema vial, silos e irrigación. Esto trae como resultado un alto precio en el transporte, falta de instalaciones de almacenamiento y suministro de agua intermitente. Todo esto conspira en contra de las cosechas y el acceso al alimento.
Las inversiones en administración de tierras, uso eficiente del agua y el uso de semillas resistentes traen consigo grandes mejoras.
Investigaciones realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura demuestran que la inversión en agricultura es cinco veces más efectiva en la lucha contra el hambre y la pobreza que la inversión en cualquier otro sector.
Investigaciones realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura demuestran que la inversión en agricultura es cinco veces más efectiva en la lucha contra el hambre y la pobreza que la inversión en cualquier otro sector.
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